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UNA FORMULA ANTICRISIS

A veces buscamos las soluciones lejos de nosotros. Sin embargo un cúmulo de riquezas y recursos están en nuestras manos y quizas por estar tan cerca no los vemos. Este artículo invita a tener otra visión frente la crisis actual.

Hoy la comunidad latinoamericana debe actuar conforme al llamado mundial constitucional.

Son precisamente los líderes desde todas las áreas de la sociedad los que deben hacer vivir la constitución de cada país a fin de hacerla, hablar desde su aplicación cotidiana.

El empresario siempre ha entrado en choque con la norma jurídica y su qué hacer empresarial; entra en el dilema de lo legal y lo económico y rentable. Un padre/madre entra en conflicto con su educación personal, con la costumbre, con lo que está de moda, con el orden jurídico y el pensamiento y actuar de su hijo(a) adolescente.

Cada día unos y otros pueden ir atrás o delante de la constitución pero muy pocos a la par. Y en este orden de cosas, hoy el mundo requiere que padres, empresarios y líderes en general, basen sus acciones, en fundamentos y principios valederos a fin de salir de la crisis social, económica, política y familiar.

Las constituciones latinoamericanas, o por lo menos la gran mayoría, afirman explícitamente que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y en ellas también se dispone que el Estado garantiza su protección; las distintas cortes constitucionales se han pronunciado en sus tantas sentencias respecto a principios y valores fundamentales que deben prevalecer en el orden interno. En sus decisiones recalcan la prevalencia del desarrollo de la personalidad, la autonomía, dignidad humana y la igualdad. Pero, al observar la realidad familiar, empresarial e institucional en general, es notorio que tal constitucionalidad no existe en la mente y corazón de cada uno de los integrantes o asociados, puesto que como jefes, directores, padres y/o empresarios, se está actuando como supervisores, controladores del que hacer del subalterno o de quien esté a cargo. Es un temor disfrazado, escondido, un miedo a ser engañados, robados, o quizás superados. Es un pensamiento que viene de la época absolutista, represiva y totalitaria.

El mejor camino, para combatir la CRISIS (término en boga pero incomprendida en su totalidad), es hacer un alto y enfrentar la realidad, primero personal y segundo, externa. Esa confrontación al hacerlo constitucionalmente, es decir bajo el nuevo paradigma abierto, libre autónomo y visionario, permitirá que se tomen acciones educativas, formadoras, de crecimiento y no represivas, castrantes e irrazonables (al decir irrazonables, es ir en contra de la normatividad constitucional), de esta manera, se verá en marcha otra clase de individuos: libres, seguros, responsables de sus actos y autónomos.

La condición de muchos latinoamericanos ha sido hasta ahora de esperar órdenes para emprender. El nuevo latinoamericano constitucional a la luz de los principio de dignidad autonomía y libre, opta por ser proactivo actuando en pos de crear oportunidades.

La empresa no es la que más dinero obtenga en un período sino aquella que logra transcender y trasciende cuando sus directores, jefes, padres, etc, hayan avanzado.