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Inversionistas Ángeles: capital semilla vs capital inteligente

Artículo publicado en la REVISTA CAPITAL, Mayo de 2008

El término Businsess Angel nació con el desarrollo de sillicon Valley en la primera mitad del siglo XX, en Estados Unidos. Muchos autores, indican a Frederick Terman, decano del departamento de ingeniería de la Universidad de Standford, como uno de los primeros ángeles de los negocios. En 1938 prestó 500 dólares a Bill Hewlett y Fred Packard, para que pudieran desarrollar su proyecto empresarial. Además de prestarles el dinero, también les ayudó a desarrollar su negocio y les facilitó su red de contactos.

Hoy en día, un “ángel de los negocios”, es un particular (sea empresario, directivo de empresa o ahorrador) solvente desde el punto de vista financiero, que a título privado aporta “capital inteligente”. Es decir, su capital, sus conocimientos técnicos y su red de contactos personales. Suele invertir en aquellos sectores que él mejor conoce, debido a que podrá aportar mayor conocimiento y más valor añadido y así podrá controlar el riesgo inherente.

Las inversiones que realizan los business angel, pueden ir destinadas a emprendedores (capital semilla), a empresas que se encuentran en el inicio de su actividad (capital inicial) o bien a empresas que están afrontando una fase de consolidación para obtener plusvalía a mediano plazo. Sus inversiones tienen un efecto imán muy importante sobre otras formas de financiación, ya sea préstamos bancarios o incluso entidades de capital riesgo. Es por eso motivo, que los inversores ángeles son una herramienta muy valiosa y estratégica en cualquier mercado financiero.

Los inversores privados suelen involucrarse en el proyecto en el que han invertido de forma muy comprometida. Si tenemos en cuenta que la mayoría de empresas invertidas se encuentran en un estadio de desarrollo, y por ende en la fase en la que el promotor necesita el máximo apoyo por parte de su inversionista. Además, estas inversiones no están garantizadas por ninguna institución legal, y por tanto la máxima garantía que puede tener el inversor es el seguimiento personal de la empresa, muchas veces participando en el equipo directivo, en las decisiones estratégicas, aportando en gestión empresarial, aportando sus contactos (clientes, proveedores, entidades financieras…).

Sus principales motivaciones para invertir, además de una finalidad económica, se encuentran relacionadas con beneficios de tipo social y emocional. En este sentido, muchos inversores quieren: reencontrar el potencial de los inicios de su actividad como profesional, transferir sus conocimientos a los nuevos emprendedores, gozar el ánimo que caracteriza el desarrollo de nuevos proyectos empresariales En Ecuador no existen datos sobre la capacidad inversora de los inversores ángeles, ni del número de operaciones que se cierran anualmente. Para formarnos una idea de la importancia de este agente, en Estados Unidos financian el 60% del total de Start-ups tecnológicas. En Europa la inversión es 10 veces menor.