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Mediosmarket: asesoría en comunicación y mercadeo relacional

Artículo publicado en la REVISTA CAPITAL, Mayo de 2008

Tras iniciar sus estudios en Estados Unidos y Alemania, Soledad Holguín y Mónica Martínez entablaron una fuerte amistad en la universidad San Francisco de Quito, en donde culminaron su carrera en comunicación organizacional. A pocos meses de egresar, una importante firma las contactó para un pequeño trabajo y las jóvenes no sólo aceptaron, sino que fundaron su propia empresa: Marketmedios.

La empresa en asesoría en comunicación y mercadeo relacional, surgió hace cinco años. Brinda servicios de callcenter, manejo de base de datos, estudios de mercadeo, asesoría en proyectos de relaciones públicas, asesoría en CRM (Custumers RelationShip, Managment), diseño gráfico y organización de eventos: “Nos hemos mantenido, todo este tiempo, con el cliente que empezamos. Hemos crecido en gente, ya somos más de 30 personas que trabajan en la empresa y hemos crecido en clientes”, explica Soledad.

Una vez identificados los clientes, sus necesidades y deseos, se arman estrategias para lograr su lealtad. Después de realizar los primeros contactos con los clientes se actualizan las bases de datos inicialmente constituidas y se hace un seguimiento de las preferencias y los comportamientos, con lo cual se llega a una relación de largo plazo.

Marketmedios forma parte de un holding empresarial, conformado por más de seis empresas, que a través de la convergencia de servicios ofrece a sus clientes soluciones integrales. Mónica explica que de lo que se trata es “facilitar la vida” de sus clientes. Es decir evitar la tercerización y brindar todos los servicios relacionados. Es una tendencia en el mercado, no todas las empresas manejan un holding, lo importante es tener lo mejor pero “in house”, que sea una sola empresa la que maneje estos servicios”. Agrega que es una de sus ventajas frente a la competencia.

Su visión es siempre innovadora, de ahí que implementaron un callcenter, una herramienta fundamental en marketing relacional y que está atendido por cerca de 150 personas, que permanentemente están haciendo contacto con el cliente: actualizar datos, ir conociéndolo, establecer sus comportamientos: “una relación “one to one” con el cliente: el cumpleaños, el día de la madre, sus preferencias, gustos, etc.”

Lo importante, dicen, es que se ponen la “camiseta con cada cliente”. La política de la empresa es muy clara, advierten: “el día que le de pereza levantarse para llegar a la oficina, búsquese otro empleo”.

Soledad y Mónica coinciden en que el éxito de su empresa, está en que nunca han enfrentado los retos con temor y que, por el contrario, tienen mucha fe en las personas, en los proyectos y en la posibilidad de aprender de otros: “crecer y no ser egoístas con nuestro trabajo y con el de los demás, sino hacer cosas que nos haga crecer como empresa y como país, que es lo más importante,” puntualiza Soledad.

En estos cinco años han consolidado un equipo de excelentes profesionales, casualmente la mayoría son mujeres por lo que en más de una ocasión les han consultado si “hay muchas discusiones y chismes”, a lo que ellas responden que por el contrario, los lazos que se han establecido son de compañerismo y apoyo: “ser mamá y trabajar es una espina que las mujeres tenemos, es algo que una hace por su familia y por sus hijos.

Y creo que es un esfuerzo que hacemos todas las mujeres y madres”.

Mónica y Soledad están muy unidas no sólo en el ámbito profesional sino en el personal y familiar: “el destino se iba a encargar de unirnos de una u otra forma”, dicen. Ya que sus respectivos esposos, fueron compañeros de escuela y se volvieron a encontrar cuando ellas, cada cual por su lado, los conocieron.

Mónica es colombiana y está casada con un ecuatoriano, con quien tiene dos hijos, Valentina, de 4, y José Vicente, de 4. Se siente realizada de vivir en Ecuador: “siempre digo que los ecuatorianos no se dan cuenta de la calidad de vida que tienen”.

Por su parte, Soledad, quien nació en Quito, está casada e igualmente tiene dos niñas, Antonia de 5 y Amelia de 3 años. Estas jóvenes empresarias apuestan por el trabajo limpio y solidario, que respete al ser humano y que siempre considere el servicio a la comunidad.

Las jóvenes empresarias, de 30 y 29 años, reconocen que han ido aprendiendo mucho sobre la marcha, pero siempre sobre la base del esfuerzo, la valentía de enfrentar nuevos retos y de ofrecer servicios innovadores y originales: “pensamos a largo plazo, en mantener nuestros clientes, no hacer campañas para una sola ocasión y ya”, agrega Soledad.