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Rory: las tijeras del éxito

Artículo publicado en la REVISTA CAPITAL, Mayo de 2008

Su look de chico rebelde luce impecable. Lleva un corte audaz en su cabello color chocolate que, en su rostro angulado, le da un toque de distinción. Es seguro y amable. Saluda y sonríe con todas sus clientes. El espacio es amplio y cómodo. Nos recibe y nos invita a la cafetería de su negocio; se acomoda sin perder la compostura y, sin temores ni prejuicios, empieza a confesarse.

Kléber Hermida nació hace 44 años, siempre fue inquieto y atrevido y, sobre todo, responsable. A los 15 años abandonó su hogar y junto a un amigo aprendió a cortar el cabello y se inició en el arte de la peluquería, los tintes, el color, los cortes y el “glamour”. Hoy, es uno de los estilistas mas solicitados y ha logrado posicionar a su peluquería, “Rory”, como una de las más cotizadas de la ciudad.

Al inicio lo hacía todo, “parecía una máquina, ya que me quedaba trabajando hasta las 11 de la noche”, nos dice Rory. Ese trabajo abnegado pronto dio sus frutos. A los 19 años compró ya su primer departamento, en la zona norte de Quito, donde instaló su también primer negocio propio. Atendía de lunes a domingo, desde muy temprano hasta casi la medianoche: “primero cortaba el cabello a una chica y le ponía a secarlo a mi hermana, mientras lavaba el cabello de otra persona, luego yo le daba los toques finales a la primera persona, mientras mi hermana continuaba con la siguiente y así pasaba todo el día”.

Rory se entusiasma al recordar la energía que tenía para hacer su trabajo, sobre todo porque no fue fácil, ya que en un inicio los vecinos le cortaban el timbre de su departamento y se quejaban amargamente por la cantidad de clientes que recibía, aunque luego fue captando adeptos que lo defendían: “déjenlo tranquilo, el Rory es buena onda y es buen peluquero.”

Jamás le hace el quite al trabajo, por el contrario siempre está pendiente de capacitarse, de innovar, de ofrecer nuevos servicios complementarios. Ha viajado por varios países de Latinoamérica y Europa. Está siempre pendiente de las nuevas tendencias para adoptarlas y ponerlas en práctica entre su ya fiel clientela.

Es un hombre muy creyente y agradecido, asegura que todo se lo debe a Dios: “Él conoce el corazón de cada uno de los seres humanos y te da una responsabilidad para abrir fuentes de trabajo. El sabe que eres buena persona, buen ser humano, que vas a tratar bien a las personas y dice vamos a darte esta oportunidad, vamos a darte el éxito para que tengas la oportunidad de ayudar a la comunidad”.

Cuando ya logró fidelidad en su clientela y ésta crecía constantemente decidió, hace 15 años, arrendar un local más amplio y céntrico: en la Mariana de Jesús y 10 de Agosto. En este espacio incrementó su personal, amplió los horarios y su clientela creció como la espuma, al punto que ahora son tres pisos completos que suman 600 metros de construcción y que incluye una boutique, cafetería, parqueadero exclusivo para sus clientes y pronto abrirá un spa: “lo que más me enorgullece es que puedo brindar empleo a más de 50 personas, entre peluqueros, manicuristas, estilistas, pedicuristas y expertos en maquillaje.”

Pero ¿cuál es el secreto de este éxito empresarial? Rory, sin dudarlo, dice que “la perseverancia es la que te lleva a ser bueno en lo que quieres, en lo que te gusta, al igual que la necesidad, el hambre y la ambición. Pero pienso que el éxito de las cosas está en hacerlas con amor, con conciencia.” Nosotros añadiríamos que además su pasiónpor cuidar cada detalle.

Rory asegura que de no ser estilista sería diseñador de modas, decorador de interiores o arquitecto. Quizá por ello, cada cierto tiempo redecora el espacio para que las cerca de 200 personas que lo visitan diariamente estén a gusto y para que sus colaboradores se sientan en un lugar acogedor.

Es “quisquilloso” con la gente que tiene poca iniciativa, al punto que lo pone de mal humor: “el buen nombre y el éxito se gana con una atención de calidad, con cortesía y con un servicio en el que la innovación y la creatividad son las principales herramientas.”

Cree firmemente en las nuevas tecnologías y asegura que la globalización es de gran ayuda en los temas de tendencia: “ahora es mucho más fácil estar y conocer lo que está de moda”. Sin embargo, dentro de pocas semanas alista un viaje a Nueva York y Paris para “echar un vistazo, ya que cuando algo te gusta lo captas rápido, lo aplicas y finalmente tienes el arte en las manos”. No le quita el sueño la competencia: “no sólo se trata de poner una peluquería, un nombre y llenarla de peluqueros (…) hay que tener pasión y saber hacer bien tu trabajo”. Ha recibido varias propuestas para franquiciar su negocio pero por el momento no está interesado y teme que el prestigio que hasta hoy ha logrado se vea empañado.

Su pasión es crear un corte o un color: “es como una ilusión, me fijo en la personalidad, en el rostro, las facciones, el tono de piel y entonces voy desarrollando la idea. Dentro de sus múltiples actividades deja un espacio para seguir cortando el cabello, especialmente jueves, viernes y sábado, ya que los otros días está pendiente de la administración, atender a proveedores, asistir a seminarios, eventos, desfiles y comerciales.”

Muchos nos preguntamos de donde viene Rory, ya que su nombre de pila es Kléber, pues se lo debe a un amigo de infancia, quien se lo puso a los diez años. El éxito laboral y económico no lo ha cambiado: “toda la vida he sido humilde, he crecido y me sigue gustando la sencillez”.

Amante del buen vestir, cuida mucho su cuerpo y su rostro, practica yoga tres veces por semana y prefiere una alimentación sana y balanceada. Su comida favorita es un plato cuencano: las “papas locas”. En bebidas prefiere el tequila. Adora los perros, por lo que tiene una pequeña mascota llamada Bengi.

Rory está felizmente soltero, aunque propuestas no le faltan. Tras compartir una relación, por más de 14 años, con un prestigioso médico, ahora su vida está enfocada completamente a su empresa. No tiene prejuicios, por ello no oculta su preferencia sexual. Es un hombre que cree fervientemente en el Ecuador y su gran capacidad de trabajo, por ello seguirá generando empleo y en especial seguirá, con sus manos y sus tijeras, arreglando a sus clientes para que cada vez que salgan de su peluquería sientan que el mundo está a sus pies.

“Lo que más me enorgullece es que puedo brindar empleo a más de 50 personas, entre peluqueros, manicuristas, estilistas, pedicuristas y expertos en maquillaje.

“La perseverancia es la que te lleva a ser bueno en lo que quieres, en lo que te gusta, al igual que la necesidad, el hambre y la ambición. Pero pienso que el éxito de las cosas está en hacerlas con amor, con conciencia.”

Dirección: Av. Mariana de Jesús

3628 y 10 de Agosto.

Telf. 2548898